14/05/13

No tengo tiempo





Por Catherine L'Ecuyer

Una de las quejas que oímos mucho de boca de gente es "no tengo tiempo". Esa expresión, a mi siempre me ha dejado perpleja. Reconozco haberla utilizado muchas veces, pero siempre me ha dejado una sensación de autoengaño al utilizarla. Todos tenemos la misma cantidad de tiempo: 24 horas al día, ni más ni menos. Que cada uno organiza y reparte según las necesidades que reclaman nuestra naturaleza (dormir, comer, por ejemplo) y según las obligaciones que ha libremente asumido (trabajo, familia, pareja, ocio, televisión, niños, deporte, etc.). Por lo que ¡es absurdo desear tener más tiempo, ya lo tenemos! Lo que hemos de desear, es encontrar el tiempo para las cosas esenciales. Y eso, ¿cómo se hace?

Primero, teniendo muy claro cuales son las cosas esenciales y excelentes en nuestras vidas y profundizar en ellas. Por ejemplo, nuestros hijos necesitan horas y horas con nosotros. Y esas horas, no podemos arrebatárselas pensando que unos minutos de tiempo de "calidad" lo solucionan todo. Podemos probarlo con nuestros jefes, diciéndoles que de repente se nos ha ocurrido que podíamos hacer nuestras 4, 8 o 12 horas de trabajo diario en media hora "de calidad". ¡A ver con qué cara de incredulidad nos mirarán!

Segundo, gastando menos para poder permitirnos trabajar menos horas. Para la gran mayoría de la población -con excepción quizás de algunos ricos como por ejemplo la Duquesa de Alba o Bill Gates-, tiempo y dinero son variables inversamente proporcionales: a más dinero menos tiempo y a menos dinero más tiempo. Conclusión: para tener más tiempo, hemos de poder permitirnos trabajar menos. Para poder permitirnos trabajar menos, hemos de gastar menos. ¿Cómo se consigue gastar menos? Empezando por prescindir de lo prescindible. Es curioso que si nos dejáramos ir, nos pasaríamos la vida gastando en lo que no necesitamos para impresionar a gente que no conocemos y que tampoco nos importa.

Sobre el tema de los gastos, hace poco salió un artículo que causó mucha controversia en Canadá, sobre lo difícil que era llegar a final de mes para unas familias con unos ingresos familiares de 196.000 dólares al año (los que ganan más de este importe pertenecen al 1% de la población). Os ahorro el detalle del artículo y de los que vinieron a continuación criticándolo, la controversia fue tremenda. La conclusión es: A cuanto más uno gana, más gastos puede llegar a tener. Y no es lo mismo decir que no tienes dinero porque no tienes, que decir que no tienes después de habértelo gastado todo en un Porshe Cayenne, unos restaurantes de lujo y unas vacaciones en crucero por los Caribes.

Pienso que hemos de repensar el debate de la conciliación pensando en la relación que existe entre dinero y tiempo. Quién nos dice que la conciliación vida profesional laboral se soluciona meramente a base de delegar y organizarse está engañando a las mujeres, así de claro, dejándoles creer en un modelo de súper mujer que sencillamente no existe. Y insisto, no existe. Lo único que queda después de la euforia pasajera que crea la expectativa de poder "tenerlo todo", es una sensación de frustración y de culpabilidad absurda.

Así que a nosotros nos toca escoger. Podemos ser un pobre, rico en tiempo para compartir con nuestros hijos, o bien un "pobre rico", que se lo ha gastado todo... tiempo y dinero.

11/04/13

Necesitan cuentos, no es un cuento

En un estudio realizado por el Boston University School of Medicine (enlace del resumen), encontraron los siguientes beneficios de leer cuentos en voz alta a los niños:

"Numerosos estudios demuestran que leer en voz alta a los niños pequeños juega un papel clave en el desarrollo del lenguaje y de otras competencias emergentes literarias, las cuales ayudan a preparar el niño para su entrada al colegio." 

En el estudio, dicen que esas "competencias literarias" son competencias para el conocimiento, previas y necesarias para la adquisición de las otras competencias convencionales como pueden ser leer y escribir.

Así que, ¡os animo a educar en la lectura, rodeándoles de libros bellos! Una ocasión maravillosa para estar con ellos, creando ese vínculo de apego que tanto necesitan.

03/04/13

La Belleza en la música

"Si falta esta capacidad para asombrarse ante lo obvio, lo cotidiano, ante aquello a lo que estamos habituados, es muy fácil que la vida se convierta en una frenética e insatisfactoria búsqueda de experiencias cada vez más novedosas y extraordinarias. Perdemos así el gusto por lo que tenemos al alcance de la mano, y nos introducimos en una terrible espiral. (...) Los seres humanos tenemos una tendencia desaforada a desear poseer todo cuanto reclama nuestra atención -personas y cosas-, y esto nos puede llevar en ocasiones a pisotear los propios principios y convicciones. La naturaleza volátil e inasible de la música nos muestra un camino para gozar de las cosas sin necesidad de poseerlas (...). La experiencia nos enseña cómo, en muchas ocasiones, las cosas pierden su atractivo en cuanto se poseen. Como sucede con la rosa: permanece bella e íntegra mientras no la hacemos nuestra; en cuanto la arrancamos, se agosta y pudre."

Os invito a contemplar la belleza de un discurso pronunciado por el autor de esa cita, robada de su libro Inteligencia Musical: Iñigo Pirfano, Fundador y Director de la Orquestra Académica de Madrid. Gracias Iñigo.



26/03/13

Te observan todo el día


Madre Teresa de Calcuta decía: “No te preocupes porque tus hijos no te escuchan... Te observan todo el día”.

Si alguien todavía esta dudando del poder del ejemplo -bueno o malo-, a continuación un video que fue denunciado por Save the Children, en el que unos niños están jugando a ser suicidas terroristas, porque eso es lo que ven en su cotidiano... Una triste escena que ilustra el poder del ejemplo de las personas -padres, maestros, vecinos, familiares, compañeros...- que pasan mucho tiempo con nuestros hijos, o de los contenidos audiovisuales que ocupan muchas horas de su tiempo - videojuegos, internet, películas, DVD...- 

Hace falta toda la tribu para educar a un niño, como dice el proverbio. 

Os deseo una Semana Santa con mucho tiempo en familia.


08/03/13

26/02/13

¿Quién se sube al barco?

"Para dar marcha atrás a la situación, debemos llegar al fondo del asunto. Lo que debemos cambiar, para que cambie al cultura de falta de esfuerzo, no es a los niños, ni a los adolescentes, sino el enfoque que tenemos con respecto a la educación de nuestros hijos. Debemos dejar de inculcar y pasar a sacar lo mejor de ellos. Einstein decía que "no podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos". Si los niños no se esfuerzan porque la pérdida de asombro les ha cancelado y bloqueado el deseo, debemos ayudarles a volver a descubrir el asombro. Debemos aprender a educar en el asombro." (Catherine L'Ecuyer, Educar en el asombro)

¿Quién se sube al barco para una educación "no mecanicista"?


19/02/13

Un Regalo

Por Catherine L'Ecuyer

El asombro de la persona ante la naturaleza tiene consecuencias deseables, tanto para la naturaleza como para la persona.

Por un lado, no hay mejor manera de preservar la naturaleza que experimentar su grandeza, a través del asombro ante su belleza. Eso nos dice Rachel Carson, inspiradora del ecologismo, en su libro El Sentido del Asombro, traducido y prologado por mi querida amiga María Ángeles Martín.

Y la naturaleza también repercuta positivamente sobre el hombre, nos dice Miguel-Ángel Martí García en su libro La Admiración: "No es bueno moverse siempre dentro de las medidas humanas, porque terminamos creyendo que es el único mundo existente. Y esto no es verdad. Están los cielos, los espacios siderales, los océanos, todo un territorio que con su dimensiones que nos está queriendo decir algo. Pero para poder escuchar, es necesario atender (en el sentido de admirar). Ese es el problema, que no escuchamos." 

Os regalo un video con el que me emocioné. Sencillamente precioso. Gracias a Dios, quedan muchos maestros que saben educar en el asombro, para que nuestros hijos caigan en asombro ante lo irresistible de la Belleza... Lo encontraréis en la columna derecha de mi blog, bajo el título Un Regalo... por que lo es...

06/02/13

Una virtud que algunos idiotas no entienden


Por Catherine L'Ecuyer

Hoy en día vemos la sensibilidad como un handicap, el defecto de los ignorantes. En los hombres lo vemos como algo fuera de lugar. No hablemos de las madres, cuya sensibilidad para las necesidades de sus hijos son muchas veces objeto de burla; cuando las madres se preocupan porque sus hijos no llevan el abrigo puesto en invierno, porque acudan a la cuna de un niño que llora, o cuando protegen la mirada de su hijo hacia algo que no le conviene. Muchas veces, hemos de reprimir nuestros instinto maternal en público, porque todo eso, hoy en día, "no se lleva". Uno de los males más grandes de esa sociedad es haber conseguido pintar a las madres que todavía tienen instinto maternal como unas histéricas. Ser sensible no es sinónimo de ser idiota, ser sensible, es una virtud que es algunos idiotas no entienden. Es esa sensibilidad que nos permite entrar en sintonía con la Belleza, asombrándonos ante ella. 

Hace un año, me llegó a casa una revista audiovisual de programación infantil en la que leí una frase que me chirrió bastante, porque servía de preámbulo para quitarle hierro a algunos contenidos no aptos para niños pequeños: “El determinismo audiovisual-conductual no existe (ver un acto violento no es sinónimo de cometer posteriormente un acto violento)”. Es otra forma de decir “los niños saben perfectamente distinguir la ficción de la realidad”. Es muy frecuente oír en boca de gente que no controla los contenidos que ven sus hijos o sus alumnos, que "no es para tanto", o que "es una cuestión de sensibilidad". Esta afirmación destaca el poco de entendimiento de lo que es un niño y de cómo la visualización de unas escenas violentas o de poco nivel humano puede impactarle en su forma de actuar y de ver el mundo. 

El psiquiatra y experto en apego Dr. Polaino dice: “esa observación e imitación que hace el niño acaba con la interiorización de un modelo de comportamiento que tiene mucho que ver con el autoconcepto, con la imagen, con la autoestima que tiene de sí mismo. Y esa interiorización acaba finalmente por una identidad entre el modelo a que ha sido expuesto y sus propios sentimientos, su concepto de sí mismo, su identidad personal.” Afirmar que lo que observa un niño “no le afecta necesariamente”, no solo es hacer la vista gorda a todas las evidencias empíricas que existen sobre el tema, sino que es un asalto al sentido común. 

¿Quién puede decir con la cara seria que media hora de un programa o de un videojuego violento no influye el comportamiento de una persona, especialmente de un niño, mientras sabemos que cada segundo de una publicidad del Super Bowl vale 3,8 millones de dólares? Las empresas no se gastan eso si piensan que no tendrá un impacto directo e inmediato en el consumo o apreciación hacia sus productos o sus marcas. 

La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente resume las conclusiones de cientos de estudios realizados sobre los efectos de los contenidos televisivos violentos. Ver resumenCuando ven contenidos de actos de violencia, los niños…
-Se hacen inmune al horror de la violencia
-Aceptan cada vez más la violencia como una manera de resolver los problemas
-Imitan la violencia que observan
-Se identifican con ciertos personajes de los contenidos violentos, ya sean las víctimas de los actos violentos, o lo que los cometen.

Podemos hacer la compra de armas más complicada, esconder todo aquello que puede usarse para hacer daño, pero el camino de la prohibición es un parche (necesario cuando hay hemorragia, pero no es una solución de raíz al problema). Si la violencia a la que ha sido expuesto un niño ha dejado en él la semilla del odio, formas de hacer daño siempre encontrará. En una cerilla, en las palabras, o en el silencio. 

Acabo con la cita de un sabio pedagogo, primer Catedrático de Pedagogía de España, Victor García Hoz: "Éste (el cine) es algo montado en un fenómeno ilusorio, y que, no teniendo más haber que una ilusión inicial, realiza la maravilla de meterse en el alma de los hombres para clarificarla o para ensombrecerla. (...) Para que el hombre gobierne la emoción, en lugar de ser gobernado por ella, necesita realizar un esfuerzo de crítica, en virtud del cual sea capaz de salir de la atmósfera emotiva y objetiva de su contenido. Tal esfuerzo sobrepasa las energías del niño y aún las del que comienza a ser joven." Para vivir esta cita en primera persona, basta con ponerse en la piel de un niño durante un minuto, disfrutando de este anuncio de la Coca-Cola.

Desde apegoasombro queremos proclamar el día 11 de febrero "Día de la educación de la mirada de quien tiene responsabilidades educativas", un día para combatir el autismo generalizado ante la belleza que hay en el mundo. Si estás de acuerdo, ¡compártelo!

29/01/13

Asombro, respeto y autoridad

Por Catherine L'Ecuyer

¿Cómo conseguir que los niños tengan respeto para el conocimiento y para quien se lo transmite? 

Podemos enseñar a los niños una serie de conceptos, de nombres de cosas, llenarles de datos como si fueran máquinas inteligentes, pero si no conseguimos que el preámbulo de ese conocimiento tenga como origen el asombro, no solo el aprendizaje no será sostenible, sino que además no tendrá sentido. En el aprendizaje sin asombro, los niños no tienen respeto verdadero por lo conocido, porque el sentido del asombro es lo que hace que uno contemple la realidad con humildad, agradecimiento, deferencia, sentido del misterio y admiración. Esa actitud de respeto repercutirá lógicamente sobre la forma en que el niño considera y respeta a las personas que actúan como intermediario entre él y el milagro de la realidad, tanto en el ámbito familiar como educativo. Ese efecto puede explicar muchos de los problemas que nos encontramos hoy en día en nuestros hogares y en nuestras aulas y que equivocadamente pensamos poder resolver con métodos que contemplan indicadores mecanicistas como por ejemplo el autoritarismo y el permisivismo. 

No se impone la autoridad en la enseñanza, ni se gana a base de no exigir o de hacerse el inmaduro, sino que se genera respeto a través del sentido del asombro para lo que se descubre.

17/01/13

La naturaleza, primera ventana de asombro

Por Catherine L'Ecuyer

¿Qué provoca el asombro? La Belleza es una de las cualidades del ser que provoca asombro. El otro día, estuvimos en el Templo de la Sagrada Familia con mi marido y mis hijos. Todos nos quedamos sin palabras, hasta la pequeña Juliette de un año. "Sólo el asombro conoce", dicen los filósofos... Después de ese paseo silencioso en el bosque sagrado, entendimos lo que despertó el genio de Gaudí para inspirarle esa obra indescriptible. Sabemos que Gaudí encontró inspiración en la Belleza de lo Divino, era un hombre profundamente religioso. ¿Pero a través de qué experiencia vital puede un hombre desarrollar tal genio para emprender y desarrollar una obra tan magnífica? Me encontré con la siguiente respuesta:

"Antonio Gaudí (...) De pequeño contó con una salud muy débil y sus continuos ataques de reumatismo lo apartaron de los juegos de niños y retrasaron su ingreso en la escuela elemental. Su madre pasaba muchas horas con él y lo distraía con paseos por el campo y observando la naturaleza. 

Recordando su infancia, Gaudí ya de mayor, escribió: Con las macetas de flores rodeado de viñas y olivos, animado por el cloqueo del averío, el piar de los pájaros y el zumbido de los insectos, y con las montañas de Prades al fondo, capté las más puras y placenteras imágenes de la Naturaleza, esa Naturaleza que siempre es mi Maestra."

Escalera en forma de caracol
en la Sagrada Familia
La forma de los caracoles
que inspiraron a Gaudi
La naturaleza fue la primera ventana de asombro de Gaudí y fue inspiración para esa obra maestra, la Sagrada Familia. Gaudí supo como llevar la Belleza de lo Divino a las calles y elevar los espíritus de miles de personas hacia el cielo a través de la maravilla de la Belleza de la naturaleza. Gaudi no entró en un parvulario con 4 meses, no tenía juguetes que hablaban, ni iba a Kumon dos veces a la semana, ni veía Baby Einstein. Tuvo una infancia contemplativa en compañía de su madre, de su mejor amigo el silencio y instruido por su maestra la naturaleza.

Quizás esa situación no está al alcance de todos nosotros. ¿Quién vive hoy en día entre viñas y olivos? ¿Quién dispone de tiempo para estarse sentado todo el día para observar árboles y escuchar el piar de los pájaros? Lo que sí está al alcance de cada uno de nosotros, es la toma de conciencia de lo que es realmente esencial, excelente y Bello para nuestros hijos. De lo que les puede inspirar y nutrir el espíritu, de lo que puede desarrollar su paladar para la apreciación de lo fino, de lo Bello. A veces, la Belleza se encuentra en el lugar menos esperado... Y si recuperamos la sensibilidad y el asombro que tenemos de forma innata y que hemos ido perdiendo por las circunstancias de una vida frenética y consumista, sabremos reconocer la Belleza que nos rodea. Sin el asombro, la Belleza no se ve ni se conoce. Sin la Belleza, el asombro trabaja a ciegas.


Mi recomendación: Para leer sobre la importancia de la naturaleza en el proceso del asombro, recomiendo El sentido del Asombro, de Rachel Carson. Comprar.



01/01/13

El mundo, visto en 2 dimensiones

"Hemos de preguntarnos si realmente es necesario, por ejemplo, que los niños pequeños aprendan por primera vez a través de las nuevas tecnologías. ¿Es bueno que estrenen la virtualidad del mundo digital antes de la realidad del mundo? Hemos de redescubrir el valor que tiene un paseo por el bosque, por la calle, por el mercado (...) Para los niños que solo han visto conejitos en la pantalla, el conejo de verdad  no existe... ¿No existe el riesgo de que la virtualidad domine la realidad en sus vidas?" Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro (Plataforma Editorial, 2012)

Mientras tanto, una eminencia científica advierte del riesgo para los niños pequeños que están expuestos demasiadas horas a la pantalla, de ver el mundo real en 2 dimensiones en vez de verlo, como debe ser, en 3 dimensiones. Ver noticia. 

26/12/12

La Belleza se encuentra en el lugar menos esperado

Por Catherine L'Ecuyer

La Belleza se encuentra en el lugar en el que menos esperamos encontrarla. Que le pregunten a Kelly Hampton. 

Kelly Hampton está casada, tiene dos niñas, es bloguera y fotógrafa. Antes de tener a su segunda hija Nella, reconoce haber tenido una vida muy fácil. Según ella, lo más doloroso hasta entonces había sido tener a su marido de viaje más de un día. 

A punto de dar a luz a Nella, rodeada de sus amigas y de sus familiares, pasó lo que nunca jamás se hubiera podido imaginar. En el momento en que nace Nella, se la acercan y recuerda: “Al minuto de verla, vi claramente que tenía Síndrome de Down, y nadie más lo sabía. La cogí y lloré, buscando en la sala de parto para encontrarme con la mirada de quién me diría que no lo tenía. (…) Lo único que recuerdo es su cara. Nunca olvidaré mi hija en mis brazos, abriendo sus ojos, una y otra vez… nuestros ojos se encontraron, su mirada fija… hizo agujeros en mi alma. “Quiéreme. Quiéreme. No soy lo que te esperabas, pero por favor, quiéreme.” (…) Ese momento fue el más determinante de mi vida. Ese fue el inicio de mi historia.”

Kelly tiene un blog, “Enjoying the Small Things”, en el que cuenta su experiencia. En poco tiempo, el blog recibió más de 27 millones de visitas. 

Kelly dice haber aprendido que la belleza se encuentra en el lugar en que menos esperamos encontrarla, también en la imperfección. “Miro a mis hijas con asombro, entendiendo que el crecimiento de esas minúsculas células en seres extraordinarios que respiran, se mueven y me alcanzan son un milagro. Ellas son un regalo.” 

La historia de Kelly puede ayudarnos a purificar la mirada que tenemos hacía nuestros hijos. Son ellos mismos, con sus defectos, con sus fortalezas, con sus limitaciones. Son ellos mismos, necesitados para su buen desarrollo, de un amor incondicional, de una acogida desinteresada. No hay niño a la carta. No hay niño hecho para recorrer carreras cumpliendo con "hitos". No hemos de verlos como potenciales Einsteins, o Messis. El único niño que puede ser Einstein, es Einstein. No tenemos idea del daño que hace la búsqueda del niño "perfecto". En el nacido como en el no nacido, pues ambos fenómenos beben de la misma fuente y se refuerzan uno al otro. Cada niño es único, digno e imperfecto, como sus padres. De la conciencia y de la aceptación de la imperfección propia y ajena brota la compasión, la comprensión y la humildad, valores que desgraciadamente hoy en día suscitan condescendencia, en vez de provocar admiración. Esa comprensión no quita que tengamos que buscar la excelencia propia y ajena en la medida de lo posible y según el ritmo de cada persona y etapa de la vida y educando a nuestros hijos exigiéndoles... Pero partiendo de lo que pide la naturaleza de las personas, no de lo que queremos nosotros que sean, inspirados por un ideal de perfección obsesiva y excluyente, y a través de métodos mecanicistas y conductistas que empequeñecen los horizontes de la razón tanto del educado como del educador. 

Cada día, y muy especialmente en estos días en que pasamos mucho tiempo con nuestros hijos, tendremos la oportunidad de encontrar  Belleza en el lugar menos esperado cuando se equivocan y nos preguntan con la mirada: “Quiéreme. Quiéreme. No soy lo que te esperabas, pero por favor, quiéreme.” 

Kelly con su hija, Nella

14/12/12

Espinacas, hábitos y belleza


Por Catherine L'Ecuyer

¿Cómo conseguir que una persona tenga cariño a las espinacas? Hay varios caminos, como podemos ver a continuación:

1. Esperar a que el niño tenga edad de razón y explicarle los beneficios de la espinaca, como por ejemplo su valor nutritivo, o haciendo hincapié en lo fuerte que será si se come muchas espinacas. Si esperamos tanto, es posible que le cueste acostumbrarse el gusto de la espinaca, porque nunca las ha probado. Además, es muy difícil que un niño de 7 años entienda el argumento del valor nutritivo de una cosa tan poco atractiva como una espinaca hervida.

2. Inculcar el hábito de comer espinacas. ¿Cómo? Ponérselo desde muy pequeño en la papilla, luego cada semana (de ser un día fijo de la semana como el lunes por ejemplo, mejor), para inculcar en el niño el hábito de comérselo. Hay que ser muy constante y no ceder nunca. Si inculcamos el hábito de comer espinacas de pequeño, es más fácil que se lo coma de mayor. Sin embargo es posible que se canse de comérselas, especialmente cuando vea que ningún amigo suyo se las come en el comedor del colegio. También es posible que en este momento coja manías a las espinacas, por miedo a destacar. Cuando se case, si no gusta a su marido o a su mujer, es posible que deje de tomárselas por comodidad, para no duplicar cenas.

3. Educar al niño en la belleza de las comidas que incluyen espinacas. Eso sólo será posible en las familias en las que existe una pasión por las espinacas y lo consideran como un manjar exquisito que se reserva para los días especiales. En estas familias, el comer espinacas se convierte en un ritual. Todos se acuerdan de aquellos días en los que se comieron espinacas: el cumpleaños de la abuela, el día de los 80 años de la tía Marichu, el día del bautizo de Sofía, el día de Navidad, de Reyes, etc. Por ello, todos los miembros de la familia asocian las espinacas a sus seres queridos y a momentos entrañables de su familia. Y lo desean con ilusión. De hecho, los hijos volverán de mayor a su casa, cada domingo, con ilusión para comer las espinacas gratinadas de mamá, el puré de espinacas de papá, la crema de espinacas con trufa y queso y el pavo relleno de espinacas y piñones. Es muy probable que aquellos hijos transmitan la pasión por las espinacas a sus maridos y a sus mujeres, sin duda lo harán con sus hijos. En esta familia, se transmite de generación a generación el gusto y el amor a las espinacas a través de la belleza. No es especialmente bella en sí la hoja de la espinaca, ni hervida, ni cruda, ni triturada, ni frita. Es bella la familia que ha sabido aglutinar a sus hijos alrededor de unas comidas familiares en las que se encontraban espinacas. Es bella la familia que ha celebrado momentos especiales en la vida de sus hijos alrededor de un plato de espinaca y es bello el recuerdo de ello. Es bello la entrega y el amor de la persona que ha cocinado las espinacas. Es bello el agradecimiento de todos por las espinacas.  Y es bella la tradición familiar de comerse espinacas.

Ahora pensemos en la siguiente pregunta: ¿En qué familia el comerse espinacas perdurará más tiempo, será más sostenible y tendrá sentido para siempre? Todos tenemos valores, fe en "algo", tenemos un proyecto familiar, unas ideas que quisiéramos transmitir a nuestros hijos, a nuestros nietos. ¿No es el camino de la belleza la forma más sostenible de transmitir todo ello con sentido?

A continuación, una delicia para el alma, para leer y volver a leer, parte de un discurso pronunciado en Granada por la subsecretaria del Ministro de Educación del Gobierno de Italia, Elena Ugolini, sobre la importancia de la Belleza en la educación. Os dejará sin palabra. Para leer el texto entero.

Elena Ugolini
"Se educa para la belleza, a través de la belleza" Cada niño, cada joven lleva dentro algo que nadie puede ofuscar o aprisionar. Esas exigencias originarias de verdad, belleza y justicia que siempre se pueden aprovechar, a menudo como un recurso que ni siquiera él sabe que tiene y que hace mágico y sorprendente el momento del descubrimiento como base de todas las relaciones. El desafío no es “organizar” una escuela o una universidad eficiente, sino que el deseo de los jóvenes no disminuya, haciendo que nazca en ellos una atracción y un sentido hacia lo que se les propone. El desafío es que haya adultos que estén a la altura de estas necesidades.

A menudo decimos que los muchachos están distraídos en clase. Un profesor amigo mío me ha hecho caer en la cuenta de una cosa muy sensata: lo contrario de “distraídos” es “atraídos”.La pregunta que tenemos que hacernos ante nuestros estudiantes es qué les puede atraer, qué les puede suscitar curiosidad, qué puede interceptar esas exigencias de verdad, belleza y bondad que cada uno lleva dentro de sí, qué puede volver a encender su curiosidad.
(...)
Pero ¿cómo es posible hacer que lo ordinario sea extraordinario? Se puede rodear a los muchachos de cosas bonitas, pero si no se enciende la luz que muestra el nexo entre esa belleza y su vida, todo resulta en vano. El problema no son los muchachos: son los adultos. Si están ellos dispuestos a dejarse herir por la Belleza de lo que enseñan y a dejar abierta la herida; si están ellos impresionados por la Verdad, si son ellos curiosos. Docentes que muestren a los muchachos el sentido de las cosas, el nexo entre la belleza y la realidad, es decir, el sentido de la vida.
(...)
El objetivo de la escuela, si queremos intentar una síntesis, es suscitar el interés por la totalidad de la realidad, el mismo interés que debería haber impresionado al docente.
(...)
Ahora bien, para el docente la educación consiste en «cómo hacer conocer». Einstein escribía en los Pensamientos de los años difíciles (1936): «A veces se ve en la escuela un simple instrumento para transmitir una cierta cantidad máxima de conocimiento a la generación que se está formando. Pero esto no es exacto. El conocimiento es algo muerto; la escuela, en cambio, sirve para vivir».
(...)
“Se educa con lo que se dice, con lo que se hace, pero mucho más con lo que se es”
(...)
Para concluir cuanto se ha dicho, cito unas palabras de Charles Moeller que me parecen muy actuales, precisas e iluminadoras: «Cuando durante bastantes horas al día se tienen delante veinticinco rostros de muchachos desde los quince a los dieciocho años, que se vengan despiadadamente de uno mismo si se es aburrido en las clases, pero que nos miran fijamente con sus ojos de claridad – a veces de ternura – cuando en el silencio profundo de una hora matinal un reflejo de la belleza y de la verdad les ilumina, es imposible no plantearse y volver a plantearse sin pausa, las cuestiones eternas que constituyen toda la vida de un hombre; y es imposible no responder, porque la juventud es impaciente. Los libros, entonces, ya no bastan.

La respuesta debe darse inmediatamente, y debe ser verdadera, es decir, total, porque nadie puede engañar a la juventud. Es necesario entonces cerrar los libros, sin olvidarlos, es necesario mirar a la cara a estos jóvenes, es necesario sobre todo interrogarles sobre sí mismos y responder a las cuestiones esparcidas en los textos de nuestros autores» (en Humanismo y santidad, Editorial Juventud, 1967).

09/12/12

Carta de una madre a los Reyes Magos

"Es importante que los juegos que escojamos, en la medida de lo posible, no tengan ni pilas, ni botones.  Las pilas tienen que nacer desde dentro del niño. No es el juego el que tiene que funcionar, sino que es el niño el que se tiene que ponerse en marcha a través del juego." Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro (Plataforma Editorial, 2012)

30/11/12

El "quid" de la conciliación

Por Catherine L'Ecuyer

Me asombra la cantidad de gente que está "en contra" de la teoría del apego. Es como se estuvieran en contra de la maternidad. ¿Se puede estar en contra de las leyes de la naturaleza? Me acuerdo que mientras estudiaba Bioética en la universidad, leí una frase de Leon Kass (no tengo la cita exacta) que venía a decir que los Hombres, si pudieran, pondrían una demanda en responsabilidad civil contra la naturaleza, porque no se comporta como ellos quieren. Cuando se pregunta a las personas que no ven con buen ojo la teoría del apego "¿de qué va?", no tienen respuesta. Lo asocian con la mujer que está haciendo pasteles para su marido todo el día en su casa, aburrida como una ostra, quitando telas de arañas de las cuatro paredes que le aíslan del mundo real y le impiden desarrollarse como persona. Me parece que hoy en día, con tanta información al alcance de tantas personas, son pocos los que pueden invocar ignorancia invencible con respeto a una teoría que fundamenta gran parte de las políticas sociales, educativas y familiares de la gran mayoría de los países desarrollados.

Hace poco, encontré en un sitio web de crianza natural (por cierto, quisiera matizar que la crianza con apego no es exactamente lo mismo que la teoría del apego, de eso hablaremos en otro post), una cita del Dr. Carlos Gonzalez (autor del conocido libro "Bésame Mucho"). Una cita con un sentido común fuera de lo común. Una cita que nos puede interpelar en momentos de crisis a volver a priorizar nuestras vidas, tomando decisiones valientes y informadas (y por lo tanto libres), cada uno en la medida de sus posibilidades y de sus circunstancias personales y económicas... teniendo en cuenta que en algunos casos no quedará otra que hacer Nudos en la Sábanas, como bien explica mi amigo Carlos Andreu en un post suyo que me encantó.


Muy oportuna, esta cita de Juan Pablo II: "La libertad no consiste en hacer lo que nos apetece, pero en tener derecho de hacer lo que debemos hacer." 

23/11/12

El método Estivill ha muerto

Por Catherine L'Ecuyer

¿De dónde viene el método Estivill? Pues no viene del Dr. Estivill, sino del Dr. Ferber, un americano que propuso, en el año 1983, un método para conseguir inculcar el hábito del sueño en niños de más de 3 meses, a base de dejarles llorar, usando una técnica que consiste en la puesta en práctica de una tabla de tiempos. El método es conductista, puesto que la puesta en marcha de la técnica persigue conseguir el mantenimiento o la eliminación de ciertos hábitos de conductas (en este caso, el hábito del sueño). En los últimos años, el Dr. Estivill importó el método en España. La paradoja, es que mientras el Dr. Estivill convertía sus libros en grandes éxitos, el Dr. Ferber se retractaba en 2006, en una entrevista con CBS, diciendo que se había equivocado. ¿El motivo? En ese momento, se sabía de varios estudios que asociaban la desesperación de un niño llorando no atendido con la producción cortisol, una hormona de estrés asociada con la depresión y la agresión. Los estudios confirman que los bebés que menos estrés sufren de pequeños son los que mejor dominan su ansiedad de mayor (los niños "con apego seguro"). Además, el cortisol puede causar problemas de sueño, por lo que ese método puede empeorar o crear un trastorno del sueño en el bebé. La misma Asociación Española de Pediatría dijo lo siguiente sobre el método: "Las técnicas de terapia conductista de condicionamiento del sueño son difícilmente compatibles con la lactancia materna: deberían reservarse a niños con enfermedades del sueño, no estando probadas ni su eficacia, ni su repercución psicológica a largo plazo"El Dr. Estivill tardó en retractarse. Después de haber vendido más de 20 millones ejemplares de sus libros, se desmonta a sí mismo, reconociendo que su método es para niños de más de 3 años (en su libro, dice que se puede aplicar a niños a partir de los 6 meses).  

La pregunta que me tiene perpleja es la siguiente: ¿Cómo pueden personas con responsabilidades médicas y/o educativas aguantar estoicamente durante tantos años delante críticas fundamentadas en la evidencias científicas?

Hace muy poco, en una entrevista en El País, el Dr. Estivill vuelve a decir lo mismo, pero en vez de 3 años, dice 3 meses... Como decía Camus, "la confusión está clarísima".

10/11/12

El congreso de las mentes brillantes decreta el fracaso del modelo educativo español

Por Catherine L'Ecuyer

El pasado martes, tuvo lugar el III Congreso de mentes brillantes. A continuación un resumen esquematizado de algunas conclusiones respecto al sistema educativo español. En color mis comentarios... Os animo a comentar este post, ¡hay mucho para hablar y pensar!

1. El modelo "sólo examina" a los alumnos y no a sí mismo ni a los profesores.
Sin la capacidad de introspección y un afán verdadero de mejora continua, es imposible la excelencia y la rectitud de intención educativa. Sin caer en la obsesiva búsqueda de la novedad (la novedad por la novedad), es necesario que padres y educadores nos acompañemos de la sana duda que nos permite superarnos continuamente en nuestros métodos y estilos educativos. 
2. Hay que dejar de preparar a los alumnos para la certeza y hacerlo para la incertidumbre
3. El sistema educativo está fundamentado en la creencia que los niños no quieren aprender y no es cierto
La creencia de que el niño no quiere aprender es la premisa del método mecanicista. Como el niño es supuestamente perezoso, entonces hemos de bombardearle de estímulos externos, "inculcarle" las enseñanzas y los valores. Hemos de dejar de "inculcar" y volver  a "educar". Sin caer en una educación excesivamente naturalista, hemos de preguntarnos: ¿No tiene suficiente fuerza la belleza de la verdad y de la bondad? 
4. Hace falta dignificar la profesión, elevando los estándares para  el acceso a la profesión de maestro. Un sociedad que no lo hace es una sociedad enferma.
5. Hemos de volver a introducir lo mágico de los cuentos de hadas en las escuelas. Einstein decía "si quieres que tu hijo aprenda, cuéntale un cuento de hadas; si quieres que aprenda más, cuéntale dos cuentos de hadas."
También decía Einstein: "La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado el regalo." Hemos de ir con cuidado en no apagar la sed de misterio que tienen los niños, es lo que les hace ver el mundo que les rodea como una oportunidad infinita de conocer... 
6. Los jóvenes tienen una capacidad innata para saber lo que necesitan aprender, hemos de preguntarles, interesarnos por lo que opinan y quieren
"El asombro es el deseo de conocer", decía Tómas de Aquino. Si es innata esa capacidad de conocer, pues no hace falta bombardear a los niños con estímulos todo el día. Ese método no provoca aprendizajes sostenibles.
7. Se ha de potenciar la creatividad, dejar que los chicos jueguen con las manos, potenciar la cultura de un profesor mentor, que guíe.
Tomás de Aquino decía: "Una cosa que siempre es sujeto de la dirección de otro, de alguna forma es algo muerto". 
8. Los padres han de entender y asumir que el 80% del aprendizaje ocurre en casa, especialmente el de los valores. Hemos de dedicarles tiempo.
Me ha gustado mucho ese punto. Reconocer al niño como protagonista de su educación no quita que los padres sean los primeros educadores. Pero educar se ha de hacer con respeto por el niño, escuchando sus necesidades.
9. Hay que enseñar a pensar como un científico "primero buscar las ideas y luego las conclusiones" y no como un abogado "tener ideas y luego buscar los argumentos para defenderlos".
¡Cuánta falta hay de esa mentalidad científica en nuestra sociedad! En la política, en la gestión de empresas, incluido en el mundo académico... La mentalidad científica de la escucha, de la observación, de la sana duda. Sin filtros ni pantallas ideológicas. Los niños lo hacen más que nosotros. Y por eso aprenden. Otra vez, ¡hemos de confiar en la belleza de la verdad y de la bondad!

Pienso que todos estos puntos se ven resumidos de alguna manera en la siguiente cita de Tomás de Aquino: "Hay dos manera de adquirir conocimientos. Primero por invención y descubrimiento. Luego por disciplina y aprendizaje. El primer modo es el más elevado. El segundo viene después."

Las "mentes brillantes" han vuelto a dar importancia al primer modo de Tomás de Aquino, la invención y el descubrimiento. Sin embargo, no hemos de olvidar que el segundo modo (la disciplina y el aprendizaje), aunque venga en segundo lugar, también es necesario. Si nos olvidamos de ello, podríamos dar un golpe de timón que nos lleve a otra situación igual de equivocada que la actual...

27/10/12

Ahora, sobre los videojuegos...

Por Catherine L'Ecuyer

Todos recordaremos aquel estudio que fue muy citado en 2010 en los medios de comunicación y que decía "los videojuegos potencian el cerebro y las capacidad de ser multitarea". Al que lee este titular, se le ofrece dos opciones:

1. Quedarse con el titular e ir corriendo a la tienda a comprar una -o a lo mejor dos- consolas de videojuego para sus hijos. Ante una promesa semejante -potenciar el cerebro de un hijo y permitirle realizar varias actividades a la vez-, no hay quien se resista. 

2. La otra opción es seguir leyendo el artículo a fondo para constatar que no es bien bien esto lo que dice el estudio y darse cuenta de que en realidad, lo que se ha probado es que una persona que se pasa horas jugando con juegos de acción -osea muy violentos- tiene mayor sensibilidad al contraste de los grises y puede cambiar de una actividad a la otra con más velocidad. Defraudado por el titular, uno puede decidir optar por una tercera vía...

3. Leerse con detenimiento los estudios en cuestión. Lo que dicen los estudios en neurociencia, es que no podemos realizar más de una actividad a la vez. Cuando una persona está realizando varias actividades a la vez, en realidad, las está haciendo de forma secuencial, no paralela, oscilando rápidamente entre todas ellas. 

¿Os podéis imaginar lo que pasa con la capacidad de concentración! ¿Y cómo es, entonces, que nos prometen que nuestros hijos, al jugar a videojuegos, potenciarán su capacidad de ser multitarea? Pues porque el único ahorro que podemos tener en la oscilación de una tarea a la otra, es lo que llaman el "tiempo de reacción", es decir el tiempo que necesitamos para cambiar de una tarea a la otra. ¿La conclusión del estudio? Los que ven muchos videojuegos de violencia tienen un tiempo de reacción en tomar decisiones más rápido de 200 milisegundos (0,2 segundos). No he hecho el cálculo, pero eso querrá decir más o menos que al final de un par horas de multitareas, nuestros hijos habrán ahorrado algo menos de un minuto. Y me pregunto... ¿Vale la pena? Lo que dice el estudio, además, es que para conseguir ese ahorro de tiempo, hay que estarse por lo menos 10 horas jugando con la consola... 

Si todavía estamos convencidos de las virtudes de la consola, podemos hacer la relación "coste / beneficio", visionando el videojuego que ha sido utilizado en estos estudios, "Call of Duty". No digo nada más.


28/09/12

Altos mandos de empresas tecnológicas mandan a sus hijos a colegios que hacen bandera de no usar tecnología


Por Catherine L'Ecuyer

Altos directivos de empresas tecnológicas multinacionales establecidas en el Silicon Valley –lugar conocido por ser cuna de las invenciones tecnológicas y epicentro de la economía tecnológica a nivel mundial- mandan a sus hijos a un colegio élite que hace bandera de no utilizar tecnología en sus aulas (ver noticia NYTimes).

Los padres trabajan en eBay, Google, Apple, Yahoo y Hewlett-Packard. ¡Y sus hijos nunca han utilizado Google! Escriben con lápiz y papel y sus profesores utilizan una pizarra tradicional. No hay ni una pantalla en todo el colegio y el colegio desincentiva su uso en casa.

¿El argumento? El ordenador impide el pensamiento crítico, deshumaniza el aprendizaje, la interacción humana y acorta el tiempo de atención de los alumnos. Uno de los padres, el Sr Eagle, graduado en tecnología y alto mando en Google, dice: “mi hija de quinto de primaria no sabe como usar Google y mi hijo de tercero de segundaria está empezando a aprender. La tecnología tiene su tiempo y su lugar (…) Es super fácil. Es como aprender a usar pasta de dientes. En Google y en todos estos sitios, hacemos la tecnología tan fácil que lo puede usar cualquier persona. No hay razón por la cual los niños no puedan aprenderlo cuando sea mayores.”

Es que hasta la fecha, no existe estudio que apunte a beneficios derivados de la utilización de los ordenadores en las aulas escolares. Es más, el uso de las pantallas ha sido relacionado, más de una vez, con problemas de aprendizaje y déficit de atención. También existe el riesgo que nuestros hijos lleguen a confundir el mundo digital con mundo real. Hace poco, un profesor en un colegio en Catalunya decía a sus alumnos de 6 años: “Hoy no podemos hacer religión porque no han llegado los ordenadores y religión se hace en la pantalla digital”. ¿Es que Dios sólo existe cuando la pantalla esta encendida, pensarán aquellos niños?

Llevemos la reflexión un paso más allá. ¿Somos completamente dependientes del entorno? Eso es lo que dice el modelo mecanicista que considera a la persona, perdonad lo gráfico de la analogía, como un “cubo de basura”: soló entra lo que le echas. Los niños educados según este modelo van al cine, al cole, a sus extraescolares, andando por la vida pensando eso, “a ver lo que me echan”. No. No somos completamente dependientes del entorno, pero estamos a la expectativa de ello. Eso nos lo dice la neurociencia y la filosofía, por lo menos. “El asombro es el deseo por conocer”, decía Tomás de Aquino. Por lo que, sin tratar de demonizar las nuevas tecnologías –quién habla en estos términos ha entendido bien poco de lo que está en juego en intentar retrasar su uso en la infancia-, hemos de poner en cuestión todo aquello que ahogue este asombro, este empuje que nace desde dentro del niño y que le hace cuestionarse, interesarse, imaginarse, buscar, averiguar, inventar… en definitiva, capaz de pensar, que es lo propio de la persona humana.

02/09/12

Sobre el asombro... hoy en La Vanguardia

Hoy en La Vanguardia, dos artículos en Temas de Debate sobre Juego y Aprendizaje, escritos por Ignasi de Bofarull y Catherine L'Ecuyer, en los que se habla de asombro. (ver enlace en La Vanguardia)


TEMAS DE DEBATE
LA VANGUARDIA
2 de septiembre 2012

Juego y aprendizaje
Los niños de los últimos veinte años se están perdiendo lo mejor del juego: descubrir el mundo, adentrarse en la realidad. Son niños programados para un sinfín de actividades que les han apartado del ocio de siempre, de la naturaleza, la soledad y el silencio. Un ruido ensordecedor acalla sus preguntas, las estridentes pantallas interrumpen el aprendizaje lento de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez.

Niños que juegan: pequeños emprendedores
Ignasi de Bofarull

Numerosos estudios señalan que los niños (de entre 3 y 7 años) de las últimas décadas son menos activos y pasan mucho menos tiempo que anteriores generaciones en espacios abiertos y en la naturaleza. Estos niños desarrollan, a menudo, estilos de vida muy sedentarios ligados a un consumo excesivo de televisión y videojuegos.  La investigación está demostrando que el juego no estructurado en entornos naturales, o abiertos e inspiradores, aumenta la autoeficacia de los niños entendida ésta como la consciencia de la propia capacidad/habilidad de resolver problemas y de alcanzar objetivos. Una auto-eficacia que va a dinamizar algunas funciones ejecutivas como: a) la capacidad de fijar metas; b) de inhibir la respuesta y evitar la impulsividad; c) de focalizar la atención; y d) de perseverar en la acción. La total ausencia de juego libre en entornos naturales, o por lo menos en entornos amplios y atractivos, podría suponer consecuencias en su desarrollo cognitivo, en la maduración neuronal, es decir, en el despliegue del propio talento. La investigación señala incluso que el juego en estos entornos reduce los síntomas del déficit de atención en algunos niños. En general crece la sociabilidad y se mejora, para poner un ejemplo, en asuntos tan vitales como respetar los turnos del juego sin perder el control.

Además se ha constatado el hecho de que el exceso de pantallas va ligado a menudo al consumo de alimentos muy calóricos. En España se ha triplicado en los últimos treinta años el número de niños con sobrepeso (llegando al 26,1%) u obesos (llegando al 19,1%). El niño que juega en entornos abiertos/naturales gana en experiencias llenas de realidad y sobre todo despliega actividad física. Por su parte el niño pasivo, cuando la sobrestimulación de las pantallas desaparece, puede convertirse en un ser que anda entre el aburrimiento  y la ansiosa búsqueda de nuevos estímulos externos reclamando mucha atención de los adultos. Existen investigaciones que señalan que el exceso de exposición a las pantallas podría suponer problemas de atención a partir de los 7 años.

El juego infantil es aprendizaje. John Dewey, Maria Montessori, Jean Piaget, Lev Vigotsky, Jerome Bruner entre muchos otros expertos, psicólogos y pedagogos señalan como el juego está detrás del desarrollo de las funciones cognitivas, del lenguaje, de la maduración motora. Sin embargo parece que muchos padres y algunas escuelas no se lo creen o por lo menos actúan como si no se lo creyeran. 

Los niños de estas edades quieren jugar para saberse capaces, lograr que las cosas funcionen, construir artefactos que les hablen de sus progresos: quieren resultados, logros (un ejemplo casi universal es que a los niños les gusta construir cabañas en entornos naturales). Y esos logros son motivadores y nacen de poner atención y esfuerzo en actividades a menudo diseñadas por ellos mismos y en otras ocasiones sugeridas por cuidadores (padres, maestros, monitores). Otros niños más pasivos intentan  menos cosas pues tienen menos éxito en sus iniciativas quizá por falta de confianza o de entrenamiento. A menudo también por la baja calidad de sus funciones ejecutivas: son niños pasivos que podrían decirse a sí mismos: “como nunca me sale nada bien mejor no lo intento”. El filósofo y pedagogo José Antonio Marina relaciona las funciones ejecutivas con un concepto global, La inteligencia ejecutiva, título de su reciente libro. Da que pensar.

Para estos niños vencer cada reto es un nuevo juego con agradables recompensas. Sin embargo los desafíos que plantean las pantallas, sobre todo los videojuegos, son menos estimulantes y a menudo más solitarios. Ante la consola las habilidades visomanuales, entre otras, pueden prosperan, y existen destacables videojuegos educativos: pero son la solución de un momento. Lo que el mismo niño quiere, desea, elige, si le dan la oportunidad, es el juego libre, a veces dirigido, en entornos abiertos. Allí focalizan sus intereses y descubren aspectos ante los cuales quedan prendados, asombrados. Tal como señala Catherine L’Ecuyer en su libro Educar en el Asombro: “El asombro tiene un papel clave en el aprendizaje del niño

Para los niños la belleza, el silencio, la aventura desencadenan torrentes de intereses y preguntas que están ausentes ante una pantalla que sobrestimula sin invitar a la acción y a la pregunta. En un tono más ensayístico y metafórico se podría decir que, antes de que las pantallas les hagan enmudecer, muchos niños, si juegan de verdad, son pequeños emprendedores llenos de curiosidad e ideas.

Aprender desde el asombro
Catherine L’Ecuyer

¿El aprendizaje se inicia desde dentro de la persona, o desde fuera? Platón decía que el asombro era el principio de la filosofía. La constatación de que algo es, mientras podría no ser. Tomás de Aquino hablaba del asombro como “el deseo para el conocimiento” y Chesterton decía que “del asombro parte la llama que ilumina los cuentos de hadas.

Por otro lado, Dan Siegel, neurocientífico americano, afirma que existe algo más allá de la organización neurológica, una realidad intangible que actúa como motor de la persona. Según él, estaríamos a la expectativa del entorno, pero no completamente dependientes de ello. Y si es así, entendemos perfectamente el mecanismo por el que los niños que juegan aprenden más fácilmente que los que están entretenidos desde fuera hacia dentro.

Cuando se plantea el aprendizaje desde fuera hacía dentro, llenando la agenda de un sinfin de actividades estructuradas, los estímulos lo hacen todo por el niño porque sustituyen al asombro. El niño se acostumbra a niveles de estímulos cada vez más altos, por lo que su entorno cotidiano finalmente les aburre.

Esfuerzo y disciplina deben ir delante del caos controlado del juego libre, a través del cual la persona aprende desde la invención y el descubrimiento. El juego libre se caracteriza por el silencio que permite la reflexión y la concentración, imprescindible para la asimilación de los aprendizajes. El ruido continuo de las pantallas impide a nuestros hijos saborear la fibra misma de la vida y asombrarse por su belleza intrínseca, menos ruidosa pero no por ello menos importante.

Así que cuando nuestros hijos se encuentran en la naturaleza, primera ventana de asombro de la infancia, y se sorprenden por el mero hecho de que la luna exista, ¡es que están filosofando! Es posible que lo veamos como una pérdida de tiempo, en el mundo frenético y utilitarista en el que estamos inmersos. Pero este asombro por lo que les rodea, es lo que les llevará a ser ingeniosos, creativos. Desde el asombro, mirarán al cielo buscando explicación por la desaparición del humo que sale de las chimeneas, acercarán las hojas a las pinzas de la tijereta para ver si se hace con ella y en la playa empezarán a inventarse tesoros por excavar. Todas estas preguntas y aventuras que parten del asombro de nuestros pequeños filósofos, si encuentran un entorno fértil en el juego libre, son el preámbulo de una reflexión todavía más profunda sobre los misterios y las leyes de nuestro mundo.