"Un soplo de aire fresco (…) best-seller educativo de los últimos años" Revista Magisterio


8/7/14

El poder corrompe, el servicio embellece (en la educación también)

Por Catherine L'Ecuyer

Hace poco me escribía una lectora del blog diciéndome que pusieron celo en la boca de los niños de la clase de su hija. En otro colegio, atando a las manos de los niños durante la siesta. En otro, poniendo películas de horror y literaturas inadecuadas a niños de 10 años. Profesores que llaman a sus alumnos "chavales de m…", "hijos de p…". Hace poco, yendo a comprar, me encontré dos niños durmiendo solos en un coche en el parking subterráneo de un supermercado.

El poder corrompe. Y no solo ocurre en el sector financiero y en política, sino en todos los ámbitos, incluyendo en la educación (en los centros escolares, en las aulas y también en los hogares). Cuando uno pierde de vista la grandeza de su trabajo y de lo que tiene entre mano, le invade la rutina, pierde el sentido de su trabajo, empieza a endiosarse y a abusar de su poder. Y eso, en última instancia, también corrompe a los niños, porque como dice Aung San Suu Kyi, la conocida política activista birmana, "el miedo del azote del poder corrompe a aquellos que están sujetos a la misma". Abusar del poder puede pasar a cualquier, pero con más probabilidad, al que no tiene sensibilidad para entender lo que necesita el niño o el joven que tiene delante, o que vive como si no tuviese que rendir cuentas nunca a nadie. Y si uno piensa que abusar de su poder no le pasará nunca, quizás tiene más probabilidad de padecerlo que otro, que prudentemente sospecha continuamente de sí mismo. Cuando la motivación de un maestro se reduce a "julio, agosto y septiembre" y cuando la motivación de los padres es "a ver si pasa el verano", hay motivos suficientes para sospechar de uno mismo.

El servicio, en cambio, embellece y ennoblece a la persona. Educar es una  vocación de servicio, de amor. Y ese es el motivo por el que el trabajo de padre (especialmente de madre) y de docente se valoran tan poco en nuestra sociedad, porque el servicio se ve como algo que hacen las personas que "no tienen otra opción". No es casualidad que sólo el 8% de los docentes españoles piensen que su trabajo está valorado por la sociedad. ¡Qué triste dato! En el servicio se encuentra la clave de la dignidad de las personas. Si no servimos, entonces ¿para qué servimos? Que seamos padres, profesores, directores de centro escolar, somos hermosos instrumentos, no protagonistas. Como padres, debemos recordarnos a nosotros mismos que los niños llegan como regalos y vuelan como pájaros. Como docentes, los alumnos pasan y de la huella que dejan los docentes, siempre se acordarán.


Queremos dar las gracias a todos los profesores que nos han querido, inspirado y abierto horizontes, y que siguen haciendo lo mismo con nuestros hijos, día tras día. Maestro en griego significa "bello". El maestro es quien da oportunidades de belleza a sus alumnos. Cuando el maestro va más allá del estricto cumplimiento y ama a sus alumnos, deja una huella eterna de belleza en el alma de cada uno de ellos. No es cualquier trabajo, es un trabajo para la eternidad.

Os animo a ver la historia del "Profesor Lazhar", ambientada en una escuela de Montréal, una película que trata de la historia de un profesor de primaria. Una película entrañable y extremadamente humana, que algunos (ha sido nominada a los Oscars) han llamado "hermosa declaración de amor hacia la enseñanza". Aquí va el trailer.



6/7/14

¿Deberes o no en verano?

Ayer salió un reportaje en el Suplemento ES de La Vanguardia, en el que se analiza la oportunidad de los deberes en verano. El reportaje cita Educar en el asombro.

19/6/14

Hemos sustituido el asombro de los niños por las pantallas

Por Gema Eizaguirre (entrevista publicada en la Revista Padres y Colegios, número de Junio)


Texto de la entrevista:

Conferencias como Asombro y Belleza en la Educación y libros como Educar en el asombro (Ed. Plataforma) han llevado a esta canadiense licenciada en Derecho a acaparar la atención de millones de padres y profesores. Su blog apegoasombro.blogspot.com.es y más de 40 conferencias en colegios al año avalan la importancia de sus reflexiones e ideas sobre el poder del asombro como parte del aprendizaje de los niños.

-Acaba de reeditar su libro Educar en el asombro, ¿en qué consiste esa forma de aprendizaje?
-El asombro es el deseo de conocer, es no dar el mundo por supuesto. Los niños se asombran al ver el mundo que les rodea, agradecen lo que descubren, lo que ven, eso es lo que suscita en ellos tantos porqués. El asombro es el motor del aprendizaje.

-¿Qué papel juega la estimulación en todo esto?
-Llevamos años pensando que cuantos más estímulos, mejor. Pero en realidad la neurociencia nos dice que es todo lo contrario. Dan Siegel, neurobiólogo y psiquiatra, dice que no hay necesidad de bombardear a niños con una estimulación sensorial excesiva con la esperanza de construir mejores cerebros. De hecho, varios estudios están asociando el exceso de estímulos con problemas de aprendizaje. Mi hipótesis es que si un niño está rodeado de estímulos que no se ajustan a sus ritmos y a su orden interior, entonces pierde ese asombro y pasa de aprender desde dentro hacía fuera, a esperar que le entretengan desde fuera hacía dentro.

-Muchos padres siguen el camino de la superestimulación.
-Hemos sustituido el asombro de nuestros hijos por las pantallas, los chiquiparks, los libros que hablan, los videojuegos, los DVD educativos, etcétera. En realidad, los niños pequeños necesitan muy poco para aprender. Necesitan más tiempo con sus padres, mirar el viento en las hojas, sentir el césped, observar el rojo de una manzana... Necesitan que les rodeemos de cosas reales y bellas.

-¿Ponga algunos ejercicios que los padres puedan potenciar el asombro de sus hijos?
¡Nada de ejercicios! Justamente, la buena noticia es que los padres no somos animadores de ludoteca, y tampoco hemos de formarnos en técnicas. Hemos de recuperar esa sensibilidad que llevamos dentro como primeros educadores de nuestros hijos. Debemos recuperar el sentido de competencia de que somos capaces de educarles sin tanto montaje.

-¿Basta el sentido común?
Se trata de reconectar con la verdad de la naturaleza de nuestros hijos.¿Cómo es un niño? ¿Cómo aprende? ¿Por qué hace preguntas? ¿Cuál es su ritmo? Hemos de observarles, escucharles; y entonces se nos ocurrirán las respuestas sobre lo que hemos de hacer. El asombro es algo natural en el niño, no se trata de in- culcarlo, sino de respetarlo.

-Parece algo natural a la vez que rompedor.
-Soy consciente de que el planteamiento es rompedor, casi es un escándalo para muchos de los colegios porque rompe con el estatus quo de muchos paradigmas. También porque es anticomercial, cuestiona muchas industrias que han influido en la Educación, pero sin ninguna base científica. Eso ha ocurrido con los supuestos videojuegos educativos, con los vendedores de estimulación temprana que todavía triunfan vendiendo neuromitos, y está pasando ahora mismo con las empresas tecnológicas. Si seguimos a este paso, en pocos años, las empresas tecnológicas van a mandar sobre los contenidos educativos de nuestros colegios.

-¿Siempre hay que responder a las preguntas de los niños?
-Siempre nos han dicho que teníamos que hacerlo. Eso es suponer que nosotros los adultos tenemos las respuestas a todo. ¿Podemos responder a esta pregunta: "¿Mamá, cuantas estrellas hay y por qué hay tantas?"? Claro que no. ¿Pero qué ocurre si le devolvemos la pregunta al niño: "Y tu, que crees?"? Ocurre algo en lo que sueña todo el sistema educativo, algo grande: el niño se pone en marcha a pensar por si solo. Los niños son pequeños filósofos, y tienen una afinidad muy especial con el misterio. Estas son las cualidades que hemos de fomentar en ellos, no las del conocimiento enciclopédico y de manejar el ratón para encontrar respuestas hechas en Wikipedia.

-En su blog conviven padres y profesores. Un tándem de difícil combinación aunque condenados a entenderse.
-Ha sido una grata sorpresa ver que la Educación en el asombro despertaba el mismo interés en los padres que en los maestros. Los padres son los primeros educadores de sus hijos; por eso, pienso que los mejores pedagogos son los que reconocen el papel de los padres. ¿Por qué hay tensión entre padres y profesores? Porque vivimos en un sistema que no nos permite escoger el proyecto educativo que nos parece mejor para nuestros hijos, y entonces forzamos a convivir a maestros y padres que no necesariamente comparten los mismos planteamientos. Eso no es bueno para los niños porque han de ver coherencia. Hay que fomentar la diversidad en la oferta educativa, y esta tiene que ser asequible a todos, al margen de su condición económica, clase social y opción política.

-Esa diversidad idiomática, cultural... que conviven en las aulas ¿puede aprovecharse a favor del aprendizaje?
-La diversidad es muy buena, porque educa a los niños para la vida. La vida es así. La diversidad educa en la paciencia, en la compasión, en la comprensión, en la aceptación, en el agradecimiento... Hoy por hoy, pienso que el principal obstáculo para el aprendizaje en las aulas es el ratio de 25 niños por aula (elevada actualmente hasta los 30 niños por clase). En esas circunstancias, puede que la diversidad se convierta en un obstáculo.

-¿Cree que los gobiernos cambiarán estos planteamientos?
-Me encantaría poder sentarme con las personas que deciden para comentar todos esos temas. La clave de muchos de los problemas que preocupan a nuestros políticos (fracaso escolar, cultura del esfuerzo, paro, conciliación, etc.) tienen una clave de lectura en la etapa de la Educación Infantil, específicamente en la educación en el asombro. ¿Cómo vamos a conseguir empresas creativas y competitivas con un sistema educativo que no reconoce el pequeño “inventor” y “emprendedor” que hay en cada niño?

16/6/14

Apego versus crianza con apego

Catherine L'Ecuyer

Existe la tendencia de confundir apego con crianza con apego. 

El apego, es el vínculo de confianza que un niño necesita desarrollar con su principal cuidador, para el buen desarrollo de su personalidad. Repercuta entre otras cosas en su sentido de auto estima, su curiosidad para descubrir. La importancia del apego está reconocido en psicología, en neurociencia, en pedagogía, y fundamenta gran parte de las políticas sociales y educativas de muchos países en el mundo.

La crianza con apego es un estilo de crianza. Dar el pecho, el colecho, etc. Son opciones legitimas, respetables y opinables. Y lo que cada uno opina sobre esos temas, yo tengo mi opinión personal, otras la tendrán, vale lo que opina cada uno. Nada más. Son opciones personales. Otra cosa es que haya buenas almas dedicadas a ayudar a las madres a ejercer sus opciones con más facilidad, o a aclararse en el asunto recordándoles que, como decía Eva Hache, "no hay manera humana de que tener hijos no sea un contratiempo para nuestras carreras profesionales y para nuestras bellezas". Pero no podemos convertir ese debate en un asunto dogmático, porque no lo es. Lo que podemos hacer es dar la información a quien la quiere y la necesita. En ese sentido, recomiendo muchísimo, para quien desea profundizar, el libro Bésame Mucho del Dr. Carlos Gonzalez. 

Pienso que es importante no confundir el apego con la crianza con apego. Cuando hacemos eso, las madres que no practican el colecho o que no pueden dar el pecho, que sea por decisión familiar, por motivo fisiológico, o por trabajo, se sienten culpable y piensan que sus hijos no va a tener el apego seguro que necesita para el buen desarrollo de su personalidad. No es necesariamente así.

¿Es más fácil que una madre que da el pecho desarrolle un apego seguro en su hijo? Puede que sí, porque para dar el pecho hay que estar disponible en todo momento, y esa disponibilidad es lo que hace que las necesidades del niño puedan estar atendidas por su primer cuidador y permitir que se consolide el vínculo de apego. Pero hay muchas otras formas de criar a los niños. Todas son legitimas, respetables y opinables, en la medida que se "atienda a las necesidades básicas del niño" durante los primeros años de vida. Con el niño en la cama, o en su cuna. Y evitando las circunstancias que pueden interferir con la creación de ese vínculo (enfoque conductista en la atención del sueño del niño, excesiva preocupación por "inculcar hábitos" antes de los 2 años, rotación excesiva del principal cuidador, escolarización temprana con un alto ratio de niños por clase, etc.). En el estilo de crianza, cada familia tiene que encontrar su camino personal, no hay recetas perfectas. Lo que importa es que los padres tengan la información, estén cómodos con sus decisiones, y que el niño pueda apegarse.

Al margen del estilo de crianza, hay tres cosas que deberían cambiar en nuestra sociedad para facilitar que el niño pueda apegarse: 

  1. La duración de la baja de maternidad
  2. El ratio en las aulas de infantil
  3. El horario laboral (que debería adecuarse al horario de los colegios)

Si estás de acuerdo, puedes firmar esa petición para que nuestras leyes mejoren esos tres puntos. Y ¡compartirla!

26/5/14

En cada una de esas deliciosas cabezas...

Por Catherine L'Ecuyer, autora de Educar en el asombro

Los niños no solo aprenden desde el momento en el que van al colegio.

Chesterton decía: “Los sabios más profundos no han alcanzado nunca la gravedad que habita en los ojos de un bebé de tres meses. Es la gravedad de su asombro ante el Universo. En cada niño, todas las cosas del mundo son hechas de nuevo y el Universo se pone de nuevo a prueba. Cuando paseamos por la calle y vemos debajo de nosotros esas deliciosas cabezas, deberíamos recordar que dentro de cada una hay un Universo recién estrenado, como lo fue el séptimo día de la creación. En cada uno de esos orbes hay un sistema nuevo de estrellas, hierba nueva, ciudades nuevas, un mar nuevo....”

Los niños pequeños se asombran delante de cualquier realidad, por el mero hecho que “sea” y se sorprenden delante de cada una de las modalidades del “ser” o de las leyes naturales de nuestro mundo: una persona, un niño, una niña, una abuela, un señor que pasa en la calle, un bebe, una flor, un insecto, una piedra, la luna, una sombra, la gravedad, la luz, un sueño, etc.

Los niños se asombran porque no consideran el mundo como algo debido, sino que lo ven como un regalo. Este pensamiento metafísico, es propio de la persona que constata que las cosas son, pero podrían no haber sido. Somos, el mundo es, contingente. Si dejamos de existir, el mundo sigue… Sin embargo, participamos de algo más grande… el mecanismo natural del asombro es precisamente lo que nos permite trascender del cotidiano y llegar a ello. Ver lo extraordinario que se esconde en lo ordinario… Lo que nos lleva a una actitud de profunda humildad y agradecimiento.

Así que podemos rodear a nuestros bebés de mucha belleza. Por que la belleza es lo que asombra.

20/5/14

La duda como maleta valiosa

Catherine L'Ecuyer

La persona asombrada duda. Su duda no es la del escéptico que niega la existencia de la realidad, ni la del que sospecha de todo lo bueno y lo bello, ni la del que ve la duda sistemática como un método y un fin en si. Es una duda compatible con las convicciones. La persona asombrada se caracteriza por una rectitud de intención y una actitud de humildad ante la realidad. La duda es el punto de partida, en su recorrido hacía la verdad, sea cual sea el coste del viaje. Escucha sin prejuicios ni filtros, con empatía. Pondera las cosas en su cabeza y en su corazón. Rectifica cuando es necesario. Tiene una mentalidad científica, no tema ni la ciencia ni la razón en su camino hacía la verdad. Disfruta contrastando sus puntos de vista. No "enreda", sino que acoge el diálogo de forma natural y busca la mejora en todo.

Dice Alex Rovira que “la duda es la maleta más valiosa del equipaje de los genios y la que falta en los fanáticos.” El Profesor Álvarez de Mon habla de la importancia de la duda: “Paradójicamente, el que sabe, pregunta; el que conoce, escucha. El que aprende, duda, se va topando con crucigramas cada vez más enrevesados y subyugantes. Tener siempre razón, ganar una discusión, impresionar al otro, anular al compañero, pavonearse en público, son objetivos pobres y limitados de gente mediocre e insegura. La meta es aprender, estirarse, crecer, y para eso la duda es una tabla de gimnasia imprescindible.”

La duda es la postura del sabio y del asombrado, mientras el fanatismo es la del necio y del cínico. Por eso, dice el proverbio chino: 

11/5/14

Cuando la verdad se disfraza de ideología

Por Catherine L'Ecuyer

El video que podeis ver a continuación es una maravilla. Está hecho y narrado por una maestra, investigadora y experta en educación, Jenet Erickson. Describe el sentido del fracaso que tenemos la mayoría de las madres, como consecuencia de la industria del consejo educativo, que nos bombardea cada día, amenazando que si no seguimos sus prácticas, no seremos capaces de superar los retos educativos de nuestros hijos. Eso, además de dar a las madres la sensación continua de incompetencia en la educación de sus hijos, nos ciega de lo que realmente importa para el buen desarrollo de nuestros hijos: el poder del amor de una madre, que está hecho por millones de actos de cuidado que son respuestas, desinteresadas y sensibles a las necesidades básicas de cada un de sus hijos (teoría del apego).



Esos actos configuran el sentido de competencia y de autoestima del niño y no pueden escribirse en ningún libro porque dependen de cada niño y brotan de la sensibilidad de cada madre. Esos actos cotidianos son los que hacen que la madres sea la influencia la más poderosa y duradera en todos los aspectos del desarrollo de su hijo. 

Así que podemos relajarnos si pensábamos que la perfección era tener los vidrios limpios, la casa siempre ordenada, ser animadora de ludoteca, comprarle lo último, pasarle bits, tenerle vestido con los calcetines de juegos con los zapatos, calentar silla en cursos de educación y leernos todos los libros escritos sobre como sobrevivir en cada una de las etapas de su crecimiento. 

Esa sensibilidad, que la naturaleza ha puesto en las madres -también en los padres-, es lo que nos hace capaces de llevar a cabo nuestras obligaciones como "primeros educadores" de nuestros hijos. Así que sería incoherente argumentar que los padres son los primeros educadores de sus hijos y por otro lado negar el papel insustituible de esa sensibilidad, pintar a las madres sensibles como unas "histéricas", o no dar importancia a la teoría del apego. También sería un contrasentido dar importancia a la teoría del apego, pero en cambio no reconocer a los padres como primeros educadores de sus hijos. Es una grandísima lástima que en el aspecto del insustituible papel que juegan los padres en la educación de sus hijos, nuestras leyes trabajen al margen de la ciencia y del sentido común. Con bajas de maternidad que son de risa y un sistema educativo que no contempla a la familia como un actor clave en el colegio o a la escuela como una extensión del hogar. Gracias a Dios, quedan escuelas que trabajan con los padres. Estuve este fin de semana dando una conferencia en las 5º Jornadas de Educación infantil de la Universidad de Gerona a 225 maestros y directores de centros de escuelas pública y escuchando  cuidadosamente, he constatado que el papel de los padres en la mayoría de esos centros era una realidad, no una estrategia de marketing. 

Necesitamos más ciencia y menos mitos. Más sensibilidad y sentido común y menos pautas. Más libertad y menos modas y burrismo. En definitivo, más amor a la verdad y menos ideologías. Los niños necesitan a su madre como a nadie más. Ambos padres son los primeros educadores de sus hijos. Eso nunca debería verse o venderse como una postura ideológica. Yo siempre me pregunto, ¿por qué será que algunas personas o grupos se dedican a  disfrazar las verdades de ideologías para luego crear aversión hacía ellas? ¿Tú lo sabes?

7/5/14

La clave para tener niños investigadores y emprendedores


De niños nos entreteníamos con facilidad. Éramos pequeños investigadores y emprendedores. ¿Qué podemos hacer para fomentar esas cualidades en nuestros hijos? 

Comparto un video del que he tenido el gusto de realizar el guión. 

¡Que disfrutéis! (si no puedes ver el video, click aquí)

2/5/14

"Todo es cuestión de equilibrio"

Por Catherine L'Ecuyer

"Todo es cuestión de equilibrio."

Esa es la gran frase de las personas que no se quieren complicar la vida con grandes reflexiones o con pensamientos que pueden comprometer sus formas de actuar. La idea es: no mojarse. Siempre entre dos aguas, flotando como un funambulista en la onda de la superficialidad.

¿Cuántos dilemas se nos ha presentado la vida desde que hemos tenido a nuestro primer hijo? Estamos continuamente tomando decisiones sobre lo que hacen, lo que ven, lo que les rodea, quien les cuida, lo que comen, lo que escuchan, etc. Con la complejidad que puede tener el hecho de tomar las decisiones entre dos personas que no necesariamente coinciden siempre en todo (los padres), con un maestro que no hemos escogido, con unos familiares que tienen su peso lógico, con todas las otras personas que pueden accidentalmente influirles (jardinero, canguro, vecino, etc.). ¿Cuántas ocasiones tenemos de "mojarnos" y qué carrera de obstáculos se presenta  delante nuestro para no hacerlo? 

"Todo es cuestión de equilibrio", también es una forma elegante pero cínica de desmontar una postura, sin construir absolutamente nada en cambio. En realidad, es muy poco valiente porque no da la cara a la realidad, y no contempla las consecuencias de las acciones personales. Solo se busca comodidad. 

La solución no siempre se encuentra a medio camino entre lo que nos dice el sentido común y lo que "se lleva". 

"¡Pero es que la virtud es término medio!", responderán algunos perplejos. Eso decía Aristóteles, y tenía razón, claro.

Es cierto, la virtud como término medio, es una opción buena a mitad de camino entre dos opciones malas, una por exceso y la otra por defecto. Por ejemplo, el orden (tener a los niños jugando, y luego recogiendo) sería una postura a mitad de camino entre el desorden (tener a los niños que nunca recogen) y el "orden por el orden" (colocar a los niños delante de la pantalla durante todas las vacaciones, para que no desordenen la casa jugando). 

PERO no nos confundamos. La virtud como término medio, NO ES una opción "chipi chapo" entre una opción mala y otra buena: "Mama, me voy de botellón y me voy a emborracharme "un poco", y luego me compraré y consumiré "un poquito" de cocaína. Ya sabes, todo es cuestión de equilibrio como siempre dices tu." Eso se llama el efecto "boomerang".

En la educación, "todo es cuestión de equilibrio" tiene un efecto boomerang: los niños luego usan ese criterio con sus padres para neutralizar sus esfuerzos educativos. Viéndolo con un poco de perspectiva, el efecto boomerang puede no compensar por toda la comodidad que habremos comprado durante los años de la tierna infancia saliendo del paso con ese argumento.

Educar require tiempo y valentía. No hay atajos.
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18/4/14

¿Buscando trabajo? Quizás ya lo tienes...


"Muchas maravillas hay en el universo; pero la obra maestra de la creación es el corazón materno", decía el filósofo francés Ernest Bersot. Enseñamoslo a nuestras hijas, y también a nuestros hijos, para que reconozcan, agradezcan y tomen parte de ese trabajo, que a veces parece estar en vías de extinción.

11/4/14

¡Gracias, Finlandia!

Por Catherine L'Ecuyer, autora de Educar en el asombro

El otro día mi hijo de 7 años me preguntaba por sus notas: "No sé que pasa mamá, que todos mis amigos tienen sus notas y las comparan entre ellos, y yo todavía no las tengo". Siempre dudamos en enseñar sus notas a nuestros hijos. A veces lo hacemos, otras veces no se las enseñamos. Siempre me pregunto a mi mismo, ¿qué ocurre con un niño que tiene notas todas excelentes y que no se esfuerza para conseguirlas? Al ver los "excelentes", lo más probable es que se sentará en sus laureles y no se esfuerza más. ¿Y que ocurre con un niños que tiene "suficientes", o "insuficientes", a pesar de haberse esforzado al máximo? Pues se desanimará sin duda. Además, ¿qué miden las notas de un niño de 5, 6, 7 años? ¿La "lectura rápida"? ¿Qué me importa que mis hijos lean rápidamente o lentamente, si al fin y al cabo, ese indicador no valora si entienden o no lo que están leyendo? 

Uno de los principales problemas que existe en nuestro sistema escolar en infantil y en primaria, es que se valora el resultado de los alumnos, no su esfuerzo. Y como los "hitos" se adelantan cada vez más, hay niños que se encuentran en una situación de frustración constante, atrapados en espirales de fracasos que repercutan negativamente en su autoestima y al resto de su recorrido académico. Y esos niños, no son los que tienen problemas de verdad, son niños perfectamente capaces. Los problemas que tienen, se los hemos creado nosotros, porque hemos pedido a su naturaleza que haga cosas que su naturaleza no admite. Como por ejemplo aprender a leer con 3 años, o hacer problemas complejos con 7. Y luego la presión se pasa a los padres, que deben apuntar a sus hijos a extraescolares de matemáticas o contratar profesores particulares en sus hogares para que el niño "vaya al ritmo del resto de la clase" (mientras en algunos de esos colegios, hay tiempo de sobras para ver películas comerciales...). 

Mientras todo eso ocurre, nos llenamos la boca de grandes palabras como la "atención a la diversidad". La atención a la diversidad, no es solo atender a los alumnos de alto rendimiento y a los niños con discapacidades o TDAH, sino que es atender a todos los alumnos, con una atención personalizada. Y la atención personalizada, ¿cómo es posible en una clase de 30 niños por maestro? Efectivamente, hay que tener mucha fe. ¿O quizás podemos invocar al "dios" tecnológico "ipad" para solucionárnoslo todo? Educación personalizada no es lo mismo que "aplicaciones informáticas a medida". Una atención personalizada es la atención de una persona, por otra persona. El tema da para mucho, realmente...

Me despido con una recomendación de lectura. Gracias Finlandia, de un amigo, Xavier Melgarejo. Gracias a Finlandia, por habernos enseñado que "más no es mejor", sino que "menos es más", como decía el prestigioso arquitecto Ludwig Mies van der Rohe. ¡Gracias también a ti, Xavier!

Fuente: http://www.unitedexplanations.org/2012/11/26/las-claves-del-sistema-educativo-en-finlandia/




29/3/14

Tres maneras de combatirla la envidia en los niños (y en los adultos)

Por Catherine L'Ecuyer

De todos los vicios, la envidia es el más incomprensible. ¿Por qué?

¿Cuál es el mecanismo de la envidia?

1. A ve en B algo que no tiene
2. A desea quitárselo a B para poseerlo
3. Al final, B lo sigue poseyendo y A se queda sin esa cosa

Todos los vicios son feos, pero la envidia tiene algo más. Por ejemplo, robar está mal, pero cuando uno roba, consigue algo en cambio: lo que ha robado (y quizás también los remordimientos de la consciencia). En cambio, la envidia es tonta, porque en cambio de la envidia, no se consigue absolutamente nada excepto pasar un mal rato. Como decía Francisco de Quevedo, "la envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come". Ovidio decía "la envidia, el más mezquino de los vicios, se arrastra por el suelo como una serpiente".

Horacio decía "todos los tiranos de Sicilia no han inventado nunca un tormento mayor que la envidia". La envidia duele. Duele mucho. Duele para quien envidia, y duele para quien es objeto de ello. Por ejemplo, la envidia lleva al odio, a la indiferencia ante el bien, al desprecio de la verdad, el ataque a la reputación y a la honra, al plagio de las ideas ajenas, etc. 

Yo estoy convencida de que entre los primeros males de ese mundo está la envidia. No alegrarse por la belleza que hay en las personas que nos rodean, enfadarnos porque les ocurre cosas buenas o porque tienen razón y saben ciertas cosas, querer despojar a los amigos de sus bellezas para poseerlas nosotros, eso es tremendamente destructivo. Es una forma de culto a la fealdad. Es como un pirómano que se dedica a quemar bellos bosques. De hecho, Victor Hugo decía que un envidioso es "un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta". 

Para construir un mundo mejor, hemos de educar a nuestros hijos en la aceptación, el agradecimiento y en la compasión, que son tres contrarios de la envidia. Que acepten sus limitaciones, que den gracias por sus cualidades, y luego también por la suerte de sus amigos, que aprenden de ellos, etc. Y que sean compasivos ante las miserias de los demás, ante el sufrimiento, ante las desgracias ajenas. Todo un programa, en un sistema educativo que fomenta principalmente la competitividad.

Aceptación, agradecimiento y compasión. Tres cualidades que permiten a nuestros hijos ver la belleza que hay en ellos mismo y en todo lo que les rodea. 

24/3/14

7 mitos acerca de los niños y la tecnología

Por Catherine L'Ecuyer

Y se siguen comprando ipads en los colegios... sin que se haya hecho la prueba de los beneficios de todo ello para la educación. Experimentos, con la gaseosa. No con la educación de nuestros hijos. 

Hace poco, salía un estudio que concluía que los alumnos que leen un texto en papel tiene resultados significativamente mejores en un posterior test de compresión lectora, que los que lo leen en la pantalla. (ver el estudio) Como decía un alto directivo de Google (ver artículo abajo), que manda a sus hijos a un colegio que no usa pantalla, "la idea de que una app en una tablet puede enseñar a leer mejor a mis hijos, eso es ridículo".

Comparto un artículo que me publicaron en la revista Salut Total (febrero)… Click aquí para ver el artículo completo. 


9/3/14

La belleza según De Lupita Nyong'o

Educar, es dar oportunidades de Belleza. Y eso se hace rodeando a nuestras hijas de modelos bellos, de la belleza "de verdad". Como dice la campaña Dove, "Habla con tu hija de belleza, antes de que la industria de la belleza hable con ella".

En esa línea, os animo a compartir ese precioso testimonio de la ganadora de un Oscar, De Lupita Nyong'o. (Si no ves el video a continuación, click aquí)




2/3/14

El mito de los primeros tres años

Por Catherine L'Ecuyer

Parece mentira que haya tanto "jetlag" entre los EEUU y la península ibérica. Bueno, en cuanto a descubrimientos científicos me refiero. Cuando se trata de hamburguesas, de Baby Einstein, del Halloween y de lo último en videojuegos violentos, enseguida nos hacemos con ello. Sin más, os dejo leer lo que se publicaba en el periódico El Mundo hace 15 años, sobre lo que se sabía desde mucho antes en los EEUU. La pregunta es: ¿cuántos años más para que cuaje todo eso en nuestras aulas?


El Mundo, Neurociencia
Los tres primeros años de vida no son tan definitivos en el desarrollo cerebral 

Un libro que acaba de salir en Estados Unidos desmiente la creencia popular de que el desarrollo del cerebro se centra en los tres primeros años de vida. Según los neurocientíficos esta idea es fruto de una mala interpretación de la ciencia y provoca la angustia injustificada de padres y educadores.


Myriam López Blanco
El anterior gobernador de Georgia, en Estados Unidos, decidió un buen día que todas las madres que acababan de tener un hijo debían recibir en casa un CD de música clásica, concretamente de Mozart. ¿El motivo? Los medios de comunicación habían estado bombardeando los hogares con el mensaje, basado supuestamente en estudios científicos, de que la música puede potenciar la capacidad mental de los pequeños. Igual de popular se ha hecho la idea de que los tres primeros años de vida son cruciales porque el desarrollo cerebral ocurre en ese periodo, de manera que muchos padres viven hoy obsesionados con el convencimiento de que si su hijo no pasa ese tiempo en un ambiente casi perfecto su futuro puede estar en peligro.

¿Sirve realmente Mozart para hacer a un niño más listo? ¿Acaso el desarrollo del cerebro se detiene a los tres años de edad? La respuesta, según los neurocientíficos, es no. Y, según un libro que ha salido al mercado en EEUU hace tan sólo tres semanas titulado «The myth of the first three years» (el mito de los tres primeros años) estos mensajes son fruto de una mala interpretación de la ciencia. «Una de las cosas más extrañas es que los puntos de partida de esas noticias no estaban respaldados por estudios científicos del 
cerebro», declaró a SALUD John Bruer, autor del libro y presidente de la Fundación James S McDonnell, en St. Louis, EEUU. «En este momento, la neurociencia no nos puede decir mucho sobre si podemos influir en el desarrollo del cerebro durante la primera etapa de la vida, momento en el que se produce una importante formación de sinapsis, y mucho menos sobre cómo podemos hacerlo», dice en su libro. 

Bruer empezó a recopilar material en 1996. Estas noticias se extendieron de tal forma en EEUU que incluso hubo una sesión especial en la Casa Blanca para discutir su veracidad. En el libro de Hillary Clinton sobre la educación de los hijos (It takes a village) se lee: «...con una adecuada estimulación, se formarán las sinapsis cerebrales rápidamente, alcanzando un estado adulto a la edad de dos años». En 1997 se creó la campaña I am your child (soy tu hijo) que, según reza en su web/a tiene el propósito de «convertir los primeros años de la vida de un niño en una prioridad de la nación». Según Bruer, la gente que organizó esta campaña tomó la decisión consciente de poner énfasis en la ciencia porque sabían que eso atraería al público.

En el último «Nature Neuroscience», se dedica el editorial a este mito del que habla el libro: «Esta visión del desarrollo infantil a modo de o lo usas o lo pierdes está basada en unos pocos estudios realizados con humanos y en muchos hechos con animales». Hay trabajos recientes de neurociencia que demuestran que el cerebro sigue teniendo plasticidad y es capaz de reorganizarse como respuesta a la experiencia y a los daños a lo largo de toda nuestra vida. En 1997, Child Development publicó una revisión sobre estos trabajos. Sus autores son dos eminentes neurocientíficos: Charles Nelson, del Institute of Child Development de la Universidad de Minessota, y Floyd Bloom, el actual director de Science.

«Los medios de comunicación tienen mucha culpa de que existan estos mitos», dijo el doctor Nelson a este suplemento. «Sin embargo, también es cierto que hay científicos que están dando la información equivocada. Dos ejemplos que me vienen a la mente: Bruce Perry, un psiquiatra de niños muy conocido, y Harry Chugani, un neurólogo pediatra, han dicho cosas a la prensa que simplemente no tienen una base científica y que no son ciertas, pero ¿cómo podían saberlo los periodistas?».

Según Nelson, los medios de comunicación sólo han contado parte de la historia. Se han basado en un tipo de estudios llamados de privación, realizados con niños que habían pasado los primeros años de su vida en orfanatos rumanos o rusos y que fueron adoptados más tarde por familias estadounidenses. «En un popular programa de televisión que se emite por las tardes, apareció un eminente neurólogo pediatra con un PET [imagen cerebral obtenida con un escáner de tomografía por emisión de positrones] de un niño rumano que sufría daño cerebral y tenía problemas de comportamiento», escribe Nelson en un reciente artículo publicado en la revista Applied Developmental Science. Lo sorprendente, dice este especialista, es que nunca hayan salido a la luz los trabajos que demuestran que muchos de estos niños se desarrollan normalmente cuando están con sus nuevas familias. Además, los estudios de privación no son controlados, con lo cual es difícil llegar a conclusiones fiables, y no disponen de información prenatal (por ejemplo, si la madre era alcohólica), de cuál fue la dieta del niño, o de su dotación genética.

«Mi punto de vista como neurocientífico y como psicólogo del desarrollo es que nuestra responsabilidad con los niños debe estar distribuida a lo largo de toda su vida, no sólo durante los tres primeros años. De otra forma, no sólo sería una actitud poco inteligente sino que no sería buena ciencia», concluye el doctor Nelson.

Os dejo con una cita de Dan Siegel, psiquiatra del Centro Cultura, Mente y Desarrollo de la prestigiosa universidad UCLA, que resuma esas conclusiones, a la vez que hace hincapie en hallazgos todavía más recientes sobre el papel clave del apego:

"No hay necesidad de bombardear bebés o niños pequeños (o nadie) con una estimulación sensorial excesiva con la esperanza de construir mejores cerebros. Sencillamente, no es así. Los padres y los otros cuidadores pueden relajarse y dejar de proporcionar una gran cantidad de bombardeo sensorial a sus hijos. (…) Más importante que un exceso de estimulación sensorial durante los primeros años de desarrollo, son los patrones de interacción entre el niño y el cuidador. La investigación sobre el apego sugiere que la interacción interpersonal colaborativa, no la estimulación sensorial excesiva, sería la clave a un desarrollo saludable."

17/2/14

El uso y el abuso de las palabras y del silencio

Por Catherine L'Ecuyer

El mejor regalo que le podemos hacer a nuestros hijos, es enseñarles a usar y a no abusar de las palabras y del silencio.

No se trata del uso correcto gramáticamente hablando, pero de la oportunidad en el hablar. Porque en función de ello, les enseñaremos conceptos mucho más profundos referentes a la paz, la solidaridad, la lealtad, la honestidad, la unidad, la belleza, el amor para el prójimo y a la verdad… Si, el amor a la verdad. ¿Nos chilla la palabra? En una sociedad que reduce la educación a la memorización de informaciones y a la mera acumulación de una serie de "puntos de vista" y en la que el objetivo supremo parece ser "encontrar el equilibrio" entre todos ellos, puede sonar atrevido hablar de verdad. Hemos de educar a nuestros hijos en la actitud permanente de búsqueda de la verdad  y, sobre todo, en procurar siempre defender esa verdad. Pero no como algo propio. La verdad es demasiado grande para que podamos apropiarnos de ella.

En general, hay dos males relacionados con el mal uso de las palabras y del silencio en nuestra sociedad. Y podemos empezar a cambiar mentalidades transmitiendo ideas básicas a nuestros hijos. Ambas están relacionadas con la relación que entretenemos con la verdad.

El primer mal consiste en hablar mal de las personas sin tener evidencias objetivas para hacerlo y sin tener la menor intención de ayudar a nadie haciéndolo. "Me han dicho", "parece que", "cuidado con esa persona", "tiene la reputación de…", etc. Es un grave atentado a la justicia, que en raros casos se podrá subsanar.  Después de quitarle todas las plumas a un pájaro, no vuelven a crecer. Difamar es muchísimo peor que dar una paliza, es matar al otro. Una persona despojada de su reputación, difícilmente podrá hacer bien. 

El segundo mal consiste en callar algo que deberíamos denunciar. No hablamos aqui de la denuncia chivatoria por celo, recelo, rancor o envidia. Hablamos de actuaciones objetivamente equivocadas, que deben corregirse por el daño que causan a una o más personas. Uno de los motivos por los que caemos a menudo en esa omisión, es porque tenemos mochilas muy pesadas. El "qué van a pensar", "no me la puedo jugar", "total no sirve para nada", "ya se solucionará, hay que dejar que fluyen las cosas", "no tengo tiempo", "no me quiero complicar la vida", etc, acaba acallándonos a todos. Hay quien usa argumentaciones más sofisticadas, como por ejemplo "no se puede juzgar la intención", "quién sabe por que lo han hecho", etc. Nadie puede juzgar intenciones, pero actos objetivos, sí. Nadie sabe lo que ocurría en la cabeza de los que compraban esclavos cuando eso era legal en los EEUU o de los ejecutivos que cobraron bonus millonarios antes de declarar sus empresas insolventes, nadie puede juzgar la consciencia de esas personas individualmente. ¿Eso es motivo para no luchar contra la esclavitud o por no perseguir el fraude? 

Las personas que mandan en las organizaciones (gobiernos, empresas, escuelas, etc.) tienen la obligación de solucionar con prudencia las actuaciones injustas y dañinas, y sabemos que el primero de los cuatro pasos en la resolución prudente de una situación es el análisis de la información. Para poder analizar la información, hay que tener acceso a ella. Quien acalla a quien la facilita acusándole de "juzgar intenciones", "faltar unidad", "ser negativo", no esta en una posición para tomar una decisión prudente, porque le falta información para que su decisión sea prudente. 


A veces denunciar una situación injusta puede tener un precio muy alto. Decía Martín Luther King, "para tener enemigos no hace falta declarar una guerra; solo basta decir lo que se piensa." Pero vale la pena si la causa es importante. El miedo de destacar, la falta sensación de atentar a la unidad (sin verdad no hay unidad, y la ausencia de conflicto, no siempre es signo de paz) nos lleva a un conformismo aburguesado que nos anestesia como el opio. Hoy en día, se habla mucho de la educación "integral" de los niños. Esa educación integral, no debe plantearse como un mero bombardeo de puntos de vistas, sino como la integridad en el pensar, el hacer y el decir. Y para ello, deben tener bellos modelos de buen uso de las palabras y del silencio.

Sobre el tema de la difamación  un video precioso que ha dado la vuelta al mundo esta semana, que nos habla de la rectitud de intención y de la belleza. "Prefiero que hablen mal de mi que de mi hija", dice la protagonista de ese precioso video, alrededor de la que circulen rumores ("¿de dónde sale su hija?"). Cuanto duele que te difamen, cuanto duele... Pero lo que todavía más duele, es la gente, especialmente los amigos, que observan el espectáculo pasivamente. Quizás por eso decía Martín Luther King, "al final, no nos acordaremos tanto de las palabras de nuestros enemigos, sino de los silencios de nuestros amigos".


13/2/14

Un niño mira la lluvia y estrena la lluvia

“Los sabios más profundos no han alcanzado nunca la gravedad que habita en los ojos de un bebé de tres meses. Es la gravedad de su asombro ante el Universo. En cada niño, todas las cosas del mundo son hechas de nuevo y el Universo se pone de nuevo a prueba. Cuando paseamos por la calle y vemos debajo de nosotros esas deliciosas cabezas, deberíamos recordar que dentro de cada una hay un Universo recién estrenado, como lo fue el séptimo día de la creación. En cada uno de esos orbes hay un sistema nuevo de estrellas, hierba nueva, ciudades nuevas, un mar nuevo….” (Chesterton)

El video que ha dado la vuelta al mundo esta semana… (click aquí si no lo puedes ver correctamente abajo)

Aprovecho para dar las gracias a todos mis lectores, por esa octava edición del libro Educar en el asombro que sale hoy. Gracias, gracias, gracias.


8/2/14

Cambiarlo todo para que todo siga igual

Por Catherine L'Ecuyer

La semana pasada, salía un experto diciendo que había que presumir por estar a la cola de Pisa, poniendo en cuestión a Pisa como un barómetro fiable. No lo sé… No quito ni pongo, me pregunto: ¿No han sido, no son y no siempre serán importantes las matemáticas, la lectura y las ciencias? Quizás el Informe Pisa dejar de medir una serie de variables que también son importantes, y no hace hincapié en el "cómo" se llega a esos resultados, pero me parece que las pocas variables que se evalúan, no son banales. 

A continuación, un enfoque contrario al de esquivar responsabilidades. Escrito por dos españoles que han triunfado en los niveles académicos más altos en el extranjero. Dos personas que ven a su propio sistema con perspectiva. Para mí, ese articulo es "el artículo del año", porque pone el dedo en la llaga de muchos de los problemas sobre los que poco hablamos porque se da por supuesto que no hay otras maneras de educar. 

Entre ellos el protagonismo de la memorización y de la rutina como método educativo y la jerarquía como única y exclusiva fuente de sabiduría y en virtud de la cual hay que “aprendérselo” todo sin entenderlo y sin cambiar una sola coma, porque todo lo que viene del que manda es, por definición, la verdad. Una persona educada en ese paradigma podrá dificilmente llegar a conclusiones originales, o tener una mentalidad científica que le anima a buscar la verdad en todos los campos en los que debería usarse el método científico (entre ellos, la educación). Y podrá difícilmente ser verdaderamente libre y ejercer su libertad con sentido de responsabilidad personal, porque sin búsqueda de la verdad, no hay libertad. Como decía Tomas de Aquino, "una cosa que siempre está sujeta a la dirección de otra, es una especie de cosa muerta". 

Así que podemos cambiar leyes y métodos. Podemos gastar millones de euros en digitalizar hasta los cuartos de baño de los colegios para conseguir entretener la atención mermada de nuestros alumnos, adelantar contenidos con único fin de aumentar la dificultad, educar desde los 4 meses en la repetición de "buenos hábitos", evaluarles en primaria para memorizar y medir su velocidad de lectura (al margen de la comprensión lectora). Si no cambiamos la mentalidad, el paradigma que se tiene del alumno como una persona que tiene unos ritmos, unas necesidades que solo pueden ser atendidos con una atención personalizada, como una persona capaz de aprender desde dentro hacía fuera (educar = sacar lo mejor de uno), no una ente "programable" desde fuera hacía dentro (inculcar = enfoque conductiva), lo cambiaremos todo una y otra vez... para que todo siga igual…

¡Que disfrutáis del artículo del año!


Educación: cambiarlo todo para que todo siga igual

Jesús Fernández-Villaverde, Catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania y miembro de FEDEA. 
Luis Garicano, Catedrático de Economía y Estrategia en la London School of Economics y miembro de FEDEA.

Uno de los rituales más castizos de nuestra democracia es la enésima reforma educativa (siete en 35 años: 1980, 1985, 1992, 1995, 2002, 2006 y 2013). La ceremonia comienza con una propuesta de ley del partido mayoritario elaborada sin consenso con la oposición. Tras ella, se sigue con la pelea sobre la clase de religión y se culmina con el tira y afloja sobre las competencias autonómicas. De lo que casi no se habla es del contenido de la educación: ¿qué y cómo deben aprender los estudiantes para ser capaces de competir en el mundo en el que crecerán?

Este ritual se ha repetido de nuevo con la ley Wert. La ley tiene elementos positivos y que hemos defendido desde aquí y desde nuestro blog, NadaEsGratis. Por ejemplo, intenta reducir el abandono escolar temprano y aumentar la importancia de las matemáticas y la ciencia. Pero no incide en la cuestión clave: el protagonismo de la memorización y la rutina como método educativo.

La educación en España enfatiza la memoria, la repetición de tareas, la actitud pasiva del estudiante y la “dificultad” como un objetivo en sí mismo. Décadas de reformas y contrarreformas apenas han sido un barniz sobre este macizo pétreo del sistema. El resultado final es tristemente claro. Demasiados estudiantes españoles no saben construir un argumento, escribir, presentar en público o analizar datos. Cuando llegan a universidades extranjeras, buscan los apuntes y preguntan qué “entra” y qué “no entra” en el examen. No saben (nosotros tampoco sabíamos) hacer trabajos, leer artículos académicos, investigar con sus propios datos y llegar a conclusiones originales. Incluso los mejores estudiantes sufren de un bajo nivel de inglés y mínima iniciativa propia en el proceso de aprendizaje. Aquellos que se consuelan con el éxito de algunos de nuestros estudiantes en el extranjero (algo que, afortunadamente, ocurre cada vez más a menudo) quizá deberían preguntarse cuántos alemanes, italianos o franceses triunfan en similares situaciones por cada español al que le va bien.

Parte del problema es de medios: la educación nunca ha disfrutado en España del apoyo suficiente. Formar estudiantes creativos es más costoso que dictar apuntes. Los actuales recortes agravarán aún más la situación y ponen en peligro los muchos centros de excelencia que, a pesar de todo, han ido surgiendo en España en las tres últimas décadas.

Pero otra parte muy considerable del problema es de mentalidades. Cuando uno mira lo que estudian los niños, ve grandes listas de ríos y, año tras año, la misma historia de los fenicios que ya memorizaron en el curso anterior. Cuando se comparan estos materiales con los que se cubren en nuestros vecinos del norte de Europa, mucho más centrados en el desarrollo de habilidades analíticas, la sorpresa es significativa. Todavía se puede escuchar a profesores de universidad presumir de que en su asignatura solo aprueban el 10% de los estudiantes, lo cual, más allá de las inseguridades infantiles que tales afirmaciones reflejan, nos preocupa por el desperdicio de horas y recursos que tal práctica acarrea. Finalmente, en la cima del sistema, la selección de los altos funcionarios de las Administraciones públicas se realiza por medio de un sistema de oposiciones decimonónico donde es más importante memorizar oscuros detalles de derecho administrativo que demostrar la habilidad para contrastar hipótesis o resolver problemas.

En definitiva, el sistema de aprendizaje, “repite lo que te he dicho y no cambies ni una coma”, es digno de una sociedad jerárquica en la que el saber viene de arriba y hay que “aprendérselo” todo (quizá esto explique la obsesión de unos y otros por controlar la educación para crear “adeptos”). Pero no de una sociedad donde la información está descentralizada y donde todos pueden disponer de ella y tenemos que ser capaces de encontrarla y analizarla.

Lo grave de nuestra situación es que estas mentalidades son mucho más complejas de cambiar que las carencias presupuestarias. La dificultad es que el sistema ha seleccionado para encabezar España a aquellos que mejor se han adaptado a él. Cuando explicamos a un economista (empecemos con nuestra profesión) que el grado de Economía no debe ser la acumulación de asignaturas de los más variados campos de la economía —aderezadas con Derecho y Administración de Empresas para rellenar—, sino el proceso de aprender a realizar un trabajo de investigación propio, llegando a conclusiones novedosas, se nos responde que eso no sirve para nada y que en todo caso no es lo que quieren los estudiantes. Y sí, desgraciadamente, es cierto: lo que los estudiantes exigen es que les den “los apuntes” para poderlos fotocopiar, memorizarlos y olvidarse de ellos lo más rápidamente posible. Cuando argumentamos con un ingeniero que son mejores carreras cortas, más generalistas, y que el éxito de una escuela técnica no se mide por el número de suspensos en Cálculo de primero de grado, sino en la cantidad de googles o facebooks que han creado sus alumnos, la respuesta suele ser que tales cambios “devalúan” el título (en qué consiste la “devaluación” nunca queda terriblemente claro, excepto como barrera de entrada a la profesión). Cuando tratamos de convencer a un alto funcionario de que pasarse tres años preparando una oposición no es la mejor manera de emplear el tiempo y que sistemas de selección como el británico, mucho más cortos, sencillos y basados en habilidades, se nos replica, por ejemplo, que cómo pretendemos dar una plaza de por vida a alguien que no “se ha sacrificado por ella”, respuesta fascinante desde el punto de vista antropológico, pero carente de sentido. (…)

Los que quedan abandonados en estas andanzas son, tristemente, las nuevas generaciones, que no reciben la formación necesaria y con ello hacen peligrar el futuro de España. Algunos, quizá muchos, sobrevivirán, fruto de su perseverancia o de la suerte de tener recursos financieros familiares que les permitan suplementar las carencias del sistema. Pero muchos otros, demasiados bajo cualquier métrica, se perderán en la cuneta. Esto es inaceptable.